Roberto Bolaño dedicó buena parte de su vida a leer, escribir y hablar de literatura. En sus entrevistas aparecen sus lecturas, sus autores admirados, sus ideas sobre la escritura y también sus propias experiencias. El nuevo libro ‘Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003’ reúne esas conversaciones y permite seguir la evolución de un escritor que cambió con los años, pero que mantuvo una misma convicción: la literatura debía tomarse en serio.
El recorrido comienza con el Bolaño joven, ligado a la poesía y marcado por una actitud combativa frente al mundo literario. En aquellas primeras conversaciones aparece el entusiasmo de quien está construyendo su camino como escritor y que encuentra en la literatura una forma de vida. Con el paso del tiempo surge el narrador, el lector voraz y el autor que empieza a reflexionar con mayor profundidad sobre su propio oficio.

La escritura ocupa un lugar central en estas conversaciones. Bolaño habla del estilo, del riesgo, de la disciplina y del trabajo cotidiano que implica escribir. Sus respuestas muestran a un autor alejado de la imagen idealizada del escritor inspirado y más cercano a la idea de que una obra se construye con lectura, constancia y horas de trabajo.
Las entrevistas de los últimos años permiten observar otro momento de su trayectoria. Bolaño ya había alcanzado reconocimiento y su obra empezaba a ocupar un lugar destacado entre los escritores de su generación. Sin embargo, ese reconocimiento no modificó su relación con la literatura. Mantuvo una mirada crítica frente a los premios, el éxito y la posteridad, y volvió una y otra vez a aquello que consideraba esencial: escribir.
Uno de los principales valores de este volumen está justamente en esa posibilidad de escuchar a Bolaño sin intermediarios. Su figura no aparece reconstruida por un biógrafo ni interpretada por la crítica. Es el propio escritor quien habla de su vida, de sus libros, de sus lecturas y de sus ideas. También aparecen sus contradicciones, su humor y una franqueza que ayuda a entender mejor tanto al hombre como al autor.
Leídas en conjunto, las entrevistas forman una conversación que atraviesa casi treinta años. Los contextos cambian, también las circunstancias personales y literarias, pero algunas preocupaciones permanecen: la poesía, la narrativa, los escritores, los viajes, la literatura latinoamericana y, sobre todo, la relación entre literatura y vida.
El reconocimiento de su obra también ha trascendido generaciones y fronteras. Mario Vargas Llosa destacó su originalidad y calidad, y Pedro Almodóvar ha expresado su admiración tanto por sus grandes novelas como por sus relatos. A más de veinte años de su muerte, Bolaño continúa siendo leído por nuevas generaciones y su obra sigue ocupando un lugar central en la conversación sobre la literatura en español.
El libro puede leerse de principio a fin, siguiendo la transformación del escritor a través de los años, pero también de manera fragmentaria, regresando a aquellas entrevistas que permiten descubrir una idea, una lectura o una reflexión sobre su trabajo.